Subiendo por la Plaza del Campidoglio te encontrarás una réplica de la Loba Capitolina, la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma, aunque si quieres ver la original tendrás que entrar en los Museos Capitolinos, uno de los museos más importantes que ver en Roma.
Considerado el museo público más antiguo del mundo y formado por el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo, unidos por una galería subterránea Lapidaria, este museo alberga una gran colección de esculturas entre las que destacan la estatua ecuestre de Marco Aurelio, la Venus Capitolina, la Cabeza de Medusa y la Loba Capitolina, además de pinturas de grandes maestros como Caravaggio, Tiziano, Rubens y Tintoretto.
Después de la visita puedes bajar por las monumentales escaleras de la Cordonata Capitolina, desde las que se obtienen las mejores fotos de esta zona con la copia de la estatua de Marco Aurelio presidiendo la Plaza del Campidoglio.
